Explotación sexual infantil: Investigación en escuelas de México para identificar patrones

Explotación sexual infantil: Investigación en escuelas de México para identificar patrones


Por Animal Politico el 01/06/2021 - 11:14

Corría el año de 2011 y la entonces Procuraduría General de la República buscó a la Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia (ODI) para pedirles apoyo en la atención de 30 menores de entre 3 y 5 años que habían sido víctimas de abuso sexual en un preescolar público en la ciudad de México.

A partir de la denuncia y señalamientos hechos por los padres y los menores, testimoniales recopilados por la ODI desde 2008 y que resultaban confusos, lo confirmaron: niñas y niños son víctimas de violencia sexual organizada en sus escuelas.

“Lo que vemos es que los patrones no sólo son llamativos por la cantidad de niños y la cantidad de agresores, sino que el tipo de violencia es muy inusual. Se trata de violencia con elementos ritualísticos y escenificaciones, así como la presencia de cámaras (de video) que pareciera tratarse más bien de la producción de material de explotación sexual (…) entre más pequeños son las víctimas de explotación sexual infantil, más extrema es la violencia”, dice Margarita Griesbach, directora general de la ODI en entrevista con Animal Político.

De la sospecha al horror

La primera denuncia en 2011 destapó una situación que resultaba difícil de creer: más de 30 niños y niñas, estudiantes del preescolar público Andrés Oscoy ubicado en la hoy alcaldía de Iztapalapa, en la ciudad de México, habían sufrido abuso sexual en la escuela.

De los testimonios de los menores se detectó a 10 personas -desde la directora del plantel hasta el personal de intendencia- como sus agresores directos. Doce menores describieron ser agredidos por más de un adulto de manera simultánea.

Te puede interesar: 

Ya hay detenciones por asesinato de candidata en Moroleón: Obrador

“Lo vivido por los niños y niñas no se trata de varios agresores que coinciden en una misma escuela, sino de un grupo de personas que de manera coordinada y conjunta agreden a los alumnos”, se lee en el informe “Es un secreto. La exploración sexual infantil en escuelas” coordinado por la ODI y acompañado por los activistas y académicos: Karina Ansolabehre, Maite Azuela, Lydia Cacho, Denise Dresser, Manuel Gil Antón, José Guevara, Lorenzo Meyer, Juan Martín Pérez y Luis Daniel Vázquez.

En el documento, se exponen a detalle los casos de tres escuelas de nivel preescolar -en la CDMX y el Estado de México- en donde se advierte sobre los patrones delictivos que apuntan que jardines de niños y primarias han sido utilizados como espacios para la comisión de delitos de explotación sexual infantil en línea.

Las agresiones descritas por los menores resultan inusuales en casos de abuso sexual infantil ya que narran abusos extremos ejercidos con violencia. Algunos refirieron ser amarrados o amordazados y una niña dice haber sangrado. Asimismo, las víctimas dijeron haber sido sometidas a dinámicas y rituales grotescos.

“Varios niños refieren que el abuso tomaba lugar en el marco de juegos. De manera consistente niños y niñas describen ser penetrados con jeringas con agua, con popotes o con papeles sucios, incluso manchados con excremento”, describe el informe.

Los menores también refirieron ser ahorcados u obligados a lastimar a otros compañeros y compañeras, así como ser grabados o fotografiados.

Mayoritariamente estos abusos sucedían en el baño de la escuela, pero también eran violentados en la dirección, en salones, en el patio, e incluso en cuartos de drenaje.

“Algunas referencias de los niños y niñas resultan tan extrañas que sólo cobraron relevancia a la luz de casos que conocimos posteriormente. Una niña refiere que la lastimaban cuando se quedaba dormida y otra niña dice ser sacada de la escuela y llevada a otro lugar donde era violentada. La sedación y que las víctimas sean sacadas de la escuela, son patrones que en otros casos se repetirían”, se detalla en el documento.

Te puede interear: 

Puebla ya recibió vacunas de Astra Zeneca envasadas en Birmex

Tres años antes, en 2008, la ODI representó el caso de una niña de 5 años que refirió ser víctima de abuso sexual en el preescolar privado en el que estudiaba. La menor fue sacada del colegio y llevada en un automóvil -con otros de sus compañeros- a una casa en la que había adultos extraños. “Me sacaba de la escuela y me llevaba a un lugar malo… me hacían muchas cosas feas”, refirió la niña en su testimonio.

Aunque este caso nunca llegó a juicio dadas las filtraciones de la entonces Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, tras revelarse lo sucedido en 2011 en el preescolar en Iztapalapa, el caso ayudó a sumar los elementos para identificar patrones delictivos.

También en 2011, familiares de menores inscritos en el preescolar público Laura Elena Arce Cavazos, en Cuautitlán, Estado de México, denunciaron abuso sexual cometido por un profesor. Al momento de declarar en la Procuraduría de Justicia del Estado de México, los menores nombran a seis adultos como sus agresores.

Con estos tres casos ya se habían identificado los patrones del abuso sexual a menores dentro escuelas preescolares y primarias -públicas y privadas-, sin embargo, en 2018 un nuevo caso llega a la ODI: 49 niños y niñas víctimas de violencia sexual en un preescolar público en la CDMX.

En esta ocasión 16 niños y niñas describieron a más de un adulto al momento del abuso. En total se mencionaron a 11 adultos trabajadores del centro educativo incluyendo a la directora, varias maestras, personal de intendencia y un supervisor pedagógico.

Según el informe coordinado por la ODI, los menores dijeron que cuando se acercaron con docentes -hombres y mujeres- para comentarles lo sucedido, las respuestas que recibían eran inconsecuentes e incluso recibían amenazas.

Uno de los factores que más llamaban la atención al momento de que niños y niñas brindaban sus testimonios, era la constante de ser sacados de la escuela y llevado a otros espacios donde no sólo había adultos desconocidos, sino que también se encontraban otros menores que no eran de su escuela.

Te puede interesar: 

Diputados buscan que se investigue red de abuso sexual en escuelas

Se trató de una acción que dé inicio resultaba tan difícil de creer, incluso fue considerado como un mecanismo de defensa emocional durante la narración infantil. Sin embargo, cuando se obtienen mejores condiciones de escucha resulta innegable la reiteración y contundencia con la que se describe este hecho.

“Como en casos anteriores, los niños y las niñas refieren elementos grotescos como ser penetrados con papeles sucios que son tomados del basurero. Otros refieren orina, excremento o vómito durante las agresiones”, agrega el informe.

Amenaza, confusión y trauma

Las afectaciones presentadas por la totalidad de víctimas de abuso sexual en sus escuelas fueron extremas.

Algunos de ellos comenzaron a tener comportamientos violentos. En uno de los casos un menor amenazó a su madre con un cuchillo. Otros tuvieron comportamientos de agresión sexual en contra de hermanos o hermanas más pequeños y algunos más manifestaron episodios disociativos en los que permanecían incapaces de responder durante ciertos periodos.

Asimismo, la confusión generada en los menores sobre la complicidad de sus padres en el abuso les generó graves daños psicológicos.

“Una niña refiere que fue llevada a una casa donde sufrió abuso y que sus padres estaban presentes, pero ‘estaban hechos invisibles’”, se detalla.

*VV